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1918-2016

Don Patricio Aylwin, ¿un demócrata?

Escrito por MQLTV

    *Por Giovanni Carrasco, cientista politico U. de Chile

    Ante la manifiesta y entendible avalancha informativa sobre el ex presidente Patricio Aylwin y su legado, me sentí en la obligación –no solicitada por nadie, dicho sea de paso- de reflexionar sobre su figura. Mucho se ha hablado sobre cómo encabezó la transición, caracterizándola con su frase cliché: “justicia en la medida de lo posible”. De allí parten la abrumadora mayoría de admiradores que destacan su obra y, en el caso de algunos oportunistas, añoran el regreso de “la democracia de los acuerdos”. Pero también comienzan con esta cita los pocos críticos que ponen un manto de duda sobre el legado del primer presidente post dictadura y sus 4 años de gobierno.

    Creo que muchos han interpretado mi forma de ver las cosas sobre el proceso de transición (por ejemplo, esta columna del diputado Gabriel Boric), pero he visto menos discusiones sobre una característica que también le ha sido atribuida durante estos días de duelo nacional: el ser demócrata.

    En efecto, cuesta calificar de otra forma al hombre que encabezó justamente el retorno a la democracia en Chile. ¿Cabe acaso cuestionar la adscripción de “Don Pato” a la democracia si él mismo fue quien encabezó el primer gobierno de estas características en 17 años? En honor a un conocido sketch acerca de su partido, me atrevo a entregar una respuesta proveniente del planeta Marte: ¿Era Patricio Aylwin un demócrata? Sí y no.

    Dentro de todas las frases y entrevistas que han salido del baúl de los recuerdos esta semana, hay una que me parece especialmente interesante: la que le realiza Mónica González en 1987 y que CIPER rescata acertadamente. En ella, Aylwin reconoce su archi-citado apoyo al golpe militar del ’73, con todos los bemoles que el mismo se encargó de aclarar a lo largo de su vida, pero aun así justifica su declaración de aquel entonces y, frente a la famosa “Carta de los 13” de su partido señala que “hubo dos opiniones en ese momento. Yo sigo manteniendo la que tuve entonces. La responsabilidad fundamental de lo que ocurrió la tiene la UP”.

    Creo, sin embargo, que lo que define el carácter o las características de demócrata de Aylwin no es su apoyo al golpe del ’73, por mucho que sea un hecho bastante criticable. En la misma entrevista, Aylwin -en vista de la articulación de la oposición a la dictadura- desahucia la alianza con el PC y los sectores que en aquel momento lideraban la estrategia de “rebelión popular”, afirmando que “yo lucho por el restablecimiento de la democracia, creo que la unidad con quienes patrocinan procedimientos de rebelión popular impracticables y que le dan argumentos al señor Pinochet para quedarse indefinidamente, no ayudan”. Pero luego, en una brillante contrapregunta, Mónica González le pregunta sobre la participación de la DC en la CODE en 1973, y los atentados terroristas propiciados por la derecha en ese entonces. Ante ello, Don Pato se desmarca: “Yo no hice ninguna alianza en 1973. La CODE (Confederación Democrática, opositora a la UP) nació en julio de 1972. Fue un acuerdo suscrito por Renán Fuentealba y en ese momento ni se habían volado oleoductos ni ninguna de esas cosas. Tampoco entró jamás al CODE Patria y Libertad”. Y más adelante en la entrevista, responde así ante la pregunta de la periodista:

    • ¿Cómo explica usted que ayer, en la época de la Unidad Popular, propiciara la movilización como un instrumento de lucha y hoy día la desestime?
    • Porque el gobierno de la UP era democrático y esta es una dictadura.

    De estar vivo, “Don Pato” estaría sentado junto a los próceres de la UDI, RN y –sí- algunos DC criticando al “populismo”, y no en la vereda donde estamos varios de nosotros.

    Es decir, para Don Patricio era justificable y hasta deseable la movilización para derrocar a un gobierno democrático -el mismo lo define así-, pero no lo es frente a una dictadura. El famoso derecho a la rebelión frente a la tiranía, por tanto, queda fuera de su marco de pensamiento.

    Ahora bien, los hechos después darían un extraño vuelco cuando Don Patricio llegó a la Moneda. Allí, la tristemente célebre “Oficina” se encargó de desarticular y encarcelar a los miembros del FPMR y del Movimiento Lautaro, los mismos que se habían jugado la vida en dictadura para derrocar a Pinochet. ¿No que en democracia sí estaba justificada la movilización popular? Pero esto es, de hecho, enaltecido por Ascanio Cavallo en su columna de La Tercera, afirmando como un logro que Aylwin “mientras que en 1990 varios centenares de personas armadas que cometían más de 200 acciones violentas por año a nombre del FPMR y el Lautaro”, al terminar el cuatrienio “el FPMR y el Lautaro estaban desarticulados”. Su columna cierra calificando a Aylwin como quien “devolvió la paz a Chile”.

    La tristemente célebre “Oficina” se encargó de desarticular y encarcelar a los miembros del FPMR y del Movimiento Lautaro, los mismos que se habían jugado la vida en dictadura para derrocar a Pinochet. ¿No que en democracia sí estaba justificada la movilización popular?

    Creo que esto habla mucho de las credenciales democráticas del ex presidente. Como muchos han repetido en estos días, él era un estadista, republicano, respetuoso de las reglas. Sus afirmaciones nos hacen pensar que efectivamente Don Patricio era un gran demócrata, pero uno que entendía la democracia como un set de reglas claras e inamovibles para escoger a los gobernantes. Porque al final pareciera que mucho del retorno a la democracia por él encabezada fue eso: una celebración de la democracia como forma, olvidando a la democracia como fondo, es decir como la soberanía inalienable del pueblo para gobernarse a sí mismo.

    Es por eso que mi pregunta sobre el carácter democrático de Aylwin se responde con un sí y un no. En el marco que él y la Concertación construyeron desde mediados de los ’80 en adelante, Don Patricio es un demócrata ejemplar; quizás el mejor de entre los tres primeros presidentes desde 1990. Sin embargo, en el marco que hoy la ciudadanía le da a la democracia (y que se plasma, por ejemplo, en el proceso constituyente), creo muy probable que de estar vivo “Don Pato”, estaría sentado junto a los próceres de la UDI, RN y –sí- algunos DC criticando al “populismo”, y no en la vereda donde estamos varios de nosotros, reclamando la apertura total de las puertas de una democracia que ya hace un tiempo nos está quedando chica.

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