cheap jerseys|wholesale nfl jerseys| cheap nfl jerseys|nfl jerseys cheap|cheap jerseys china|Jacksonville Jaguars Jerseys - Show Your Colors Today|Super Bowl Football Celebration Decorating Ideas |Why Excellent Collect Hockey Jerseys|Some A Few While Buying Soccer Jerseys| All All About The Baseball Jersey
  • Videos
  • En Vivo

MQLTV.COM

En vivo

polémica campaña

WOM: Sexismo y fracaso de la cultura noventera

ESTE ES EL VIDEO MÁS VISTO EN MQLTV:

En la década de los ’90, el concepto «humor» estaba próximo al concepto «irreverencia», cuando había que hablar de «vanguardia» o de «romper esquemas». Chile venía de una parálisis cultural tras dieciséis años de dictadura. El camino corto para la transgresión tenía sus lugares comunes, tales como la censura hacia el cuerpo (¡cuánto desnudo artístico que se hizo, por Jebús!) o la apologización del sexo recreativo (Chacotero Sentimental mediante).

Volvamos. Una forma efectista de ser «irreverente» en el imaginario noventero consistía (por separado) en fomentar el desnudo, la lesbocuriosidad femenina y el abuso del chiste de doble sentido. ¡Qué rompe esquemas ver tetas al aire en medios masivos! ¡Qué transgresor ver a dos minas dándose un beso! ¡Qué divertidos son estos tipos que hacen esos chistes de doble sentido con «acabar»! Los chicos querían ver tetas porque antes no los dejaban, ergo ¡tetas! Los chicos querían superar la fantasía erótica del video de «Crazy» de Aerosmith, ergo ¡minas comiéndose! Los chicos querían hacer los chistes que escuchaban en las canciones de Chancho en Piedra, ergo ¡tallas acerca del mangüaco!

Para entonces, ser un ciudadano con «libre expresión» aún era una utopía. Incluso, la marca de telefonía móvil Smartcom ironizaba con la realidad país, usando «libre expresión» como su lema publicitario.

¿Por qué pasaba esto? Porque, hace veinte años, la mujer con suerte era tema para un programa llamado Aló Eli, en donde se asumía que los problemas de las mujeres tenían que ver con el quehacer del hogar. Hace veinte años, no había divorcio y la mujer era aún menos dueña de su destino vincular y reproductivo. Recién se hablaba de la violencia física en las mujeres, de feminicidio todavía no se hablaba en los noticieros (con suerte, se hablaba de «crimen pasional»); la igualdad salarial no era una preocupación sindical y muchos empleadores podían pasarse el fuero maternal por el culo impunemente.

Ese era el Chile de la década de los ’90.

eres

Estas últimas semanas, empezó a difundirse una campaña con manos masculinas (dibujadas) tocando tetas (reales), con dos chicas dándose un beso (hola, morbo gratuito) y una mujer lamiendo el torso de otra bajo un texto que alude al «buen servicio», en clara alusión a la prostitución. En fin, se trata de una campaña que cosifica abiertamente a la mujer y la reduce a mero objeto sexual, en lugar de presentarla como sujeto de derecho.

Wom, la empresa en cuestión, publica como complemento a todo esto una frase publicitaria bastante llamativa. «Habla lo que quieras, sin cortes ni censura» señala el aviso. Raro. Ya sabemos que el teléfono se usa para hablar lo que quiera, sea por llamado o por mensaje de voz en WhatsApp, sin cortes. ¿Sin censura? Claro, genio. A menos que tengamos los teléfonos pinchados porque estamos organizando un mitín para manifestarnos en contra de Augusto Pinochet (porque de repente regresamos en el tiempo y estamos en 1987).

xom3

Pues bien, esa frase no nos está hablando de cuánto promete Wom como servicio, sino que nos ofrece una explicación de la razón de ser de su campaña. Dejemos de pensar que se trata del producto, sino de la campaña de lanzamiento.

«Sin cortes ni censura» habla de un momento en la historia en el cual esa frase era valor, con los atributos señalados y con el contexto explicado en párrafos anteriores. Era para mostrar las tetas de una chica por pura choreza, para mostrar a otras dos dándose un beso para que la iglesia católica se escandalizara y para decir frases sexuales por pura actitud «irreverente». ¿Una provocación aceptable hace cuántos años? Cerca de veinte años atrás.

Es más, VTR promocionaba la transmisión de sus películas «sin cortes ni censura» cuando competía contra Metrópolis en la guerra de las cableoperadoras. ¿Podrían estimar de hace cuántos años pasó esto? Cerca de veinte años atrás.

La campaña de Wom, aparte de ser machista, es anticuada. Pareciera haber sido hecha por gente vieja, por eternos adolescentes estancados en la paja que proporcionaba semanalmente Cine Premium.

Entre todo, el repudio a la nueva empresa de telecomunicaciones es una buena noticia: muestra cómo ha cambiado nuestro país desde la última vez que los creativos de dicha campaña vieron a una persona joven.

Sigue Leyendo Aquí Deja tu Comentario
VIDEO DESTACADO

Ahora en MQLTV

Comentarios